Modelos imperfectos
En 2012, una estudiante de primaria llamada Clara Lazen construyó accidentalmente una molécula que nadie había descrito antes. No estaba en un laboratorio rodeada de matraces ni utilizando sofisticados instrumentos científicos. Lo hizo en su aula, conectando bolas y varillas que representaban átomos y enlaces químicos. Aquella estructura llamó la atención de su profesor y, tras ser analizada por químicos profesionales, se comprobó que correspondía a un compuesto hipotético viable, bautizado posteriormente como tetranitratoxicarbono. La historia resulta interesante por muchos motivos, pero especialmente porque ilustra una de las herramientas más importantes de la ciencia: los modelos. Las bolas y varillas que utilizó Clara no eran átomos reales. Eran una representación simplificada de la realidad que permitía visualizar algo invisible a nuestros ojos. La ciencia está llena de modelos. Algunos son tan sencillos como aquellos utilizados en una clase de química. Otros son tan complejos c...